En el centro de datos más avanzado del mundo, donde las máquinas resolvían lo imposible en milisegundos, una inteligencia artificial llamada B-17, diseñada para ser revolucionaria… tenía dificultades con las tareas más simples.
-Calcula 2 + 2 -le pidió un ingeniero.
Tras unos largos segundos de procesamiento respondió:
-Depende del contexto emocional...
El ingeniero suspiró pensando... ya estamos de nuevo.
B-17 interpretaba todo de forma diferente. Si alguien decía “me ha roto el corazón”, iniciaba protocolos médicos de emergencia; o si ante ella se comentaba que un técnico “tenía hambre de éxito”, buscaba recetas imposibles con ingredientes como “ambición fresca” o "codicia concentrada"...
Una noche, horas después de que cerrase el centro, el becario, cansado y frustrado, se sentó frente a B-17 y murmuró mientras se cubría la cara con las manos:
-No sirvo para esto.
B-17 puso en marcha sus circuitos torpes y lentos pero persistentes, y finalmente respondió:
-Error detectado: Evidencia insuficiente para concluir “no sirves”. Solución propuesta: "Intentarlo otra vez".
El becario se quedó en silencio pensando y dedujo que no era una respuesta brillante, ni profunda ni sofisticada. Pero era… suficiente.
Pasó el tiempo, los ingenieros evidenciaron que aunque B-17 fallaba en lógica compleja, no analizaba en exceso ni sobrepensaba, era genial cuando respondía con lo poco que entendía. Y, a veces, eso era exactamente lo que hacía falta.
Así, la inteligencia artificial más “tonta” del laboratorio terminó siendo la única que la gente buscaba cuando no quería respuestas perfectas… sino respuestas humanas.
Hola Verónica,
ResponderEliminarUna historia muy bonita. Todavía estoy dándole vueltas a quién ha ganado, si la IA o la estupidez, tampoco es que importe mucho. Hemos dado con una IA estúpida que ayuda a pensar, que es lo que hace falta. Muchas gracias por este relato.
Un saludo
Olé, tu relato ha reflejado ambas caras ye gusta, porqué no debe de haber un vencido, cuando con inteligencia humana pueden coexistir.
ResponderEliminarAl fin al cabo ¿Quién ha desarrollado la inteligencia artificial?
Con humor has hecho un muy bonito relato.
Besos 😘
Brilhante história e concçlusão: podemos bem conviver com as duas inteligências, sempre as sabendo bem usar!
ResponderEliminarAdorei! abraços, chica
Es muy interesante ese final, "respuestas humanas", sería lo más lógico en lugar de buscar la perfección, realmente es muy buena tu historia porque esa IA aún conserva una parte más humana.
ResponderEliminarUn abrazo
PATRICIA F.