**El cambio inesperado**
Martín se despertó aquella mañana y notó que algo iba raro. Muy raro.
Le colgaba el pelo y su busto sobresalía como un mostrador.
Se plantó frente al espejo y tras diez minutos de gritos, cinco de negación y tres de abrir y cerrar los ojos para comprobar que no estaba soñando, cayó en la cuenta de que tenía que ir a trabajar.
A la hora de salir comprobó que su bolso venía de una dimensión paralela. Cabían llaves, una botella de agua, un paraguas, una libreta y un boli, un cargador, las gafas y un bocadillo. Aún quedaba espacio para una bicicleta plegable y, apretadito, un piano.
- Buenos días, Martina - Saludó su jefe.
- Martina? Pásame los documentos de la junta de ayer.
- Martina, te traigo un café?
Así pasó la mañana, en estado de shock.
Durante la tarde y en la cafetería cerca del trabajo, observó que sus compañeras podían mantener una única conversación que abarcaba siete temas simultáneos.
- Qué tal el trabajo?
- Bien.
- Y tu madre?
- Bien.
- Has visto el último dorama?
- Sí. El primer capítulo.
- Por cierto, me gusta tu chaqueta.
- Gracias.
- Necesito cambiar de móvil.
- Yo también.
- Cenamos pizza?
- Claro.
La mayor sorpresa se la llevó cuando fue a comprarse unos pantalones y después de dos horas, salió con una vela aromática, tres cojines y ningún pantalón.
Aquella noche se acostó agotado.
- Bueno -pensó-, espero que mañana todo vuelva a la normalidad.
Al despertar encontró una nota manuscrita pegada en el frigorífico con un imán recuerdo de Mallorca:
*"Estimado Martín: el cambio de sexo era una prueba gratuita de 24 horas. Esperamos que haya disfrutado de la experiencia. Para volver a su estado anterior, pulse aceptar."*
Debajo había dibujados dos botones:
**ACEPTAR** y **MÁS INFORMACIÓN**.
Martín pulsó "Más información".
Tres horas después seguía leyendo los términos y condiciones.
Me ha quedado una duda, yo soy incapaz de tener dos conversaciones simultáneas y soy mujer jjjj.
ResponderEliminarTal vez tendrá que mirar mis intenciones.
Gracias Verónica un buen texto.
Besitos 😘
Ficou muito interessante essa tua participação e tua criatividade é enorme e isso fica claro até o final, com os dois botões para escolhar. Adorei o café pintado com café também! abraços, tudo de bom,chica
ResponderEliminarWow, me sorprendiste con el final, tenía mucha curiosidad por saber la historia completa, realmente me gustó mucho, sin dudas excelente.
ResponderEliminarUn abrazo
PATRICIA F.
PD: aunque quisiera mete mi piano en mi mochila creo que no entra, jajajajaja, pero el resto de cosas seguro que sí
Me gusta el humor de tu relato.
ResponderEliminarSospecho que Martín no aceptará ser Martina.
Un abrazo.
Jejeje, que original. Aceptará Martín? Me ha gustado mucho. Una participación con mucho imaginación.
ResponderEliminarUn abrazo
Verónica, hoy escribo muy brevemente porque sigo muy cansado. Tu relato juega con humor y sorpresa desde la primera escena: ese despertar desconcertante, el bolso infinito, las conversaciones simultáneas y la compra imposible que termina en velas y cojines. Todo conduce a un final magnífico, con esa “prueba gratuita de 24 horas” y el botón que Martín no puede evitar pulsar. Un texto ágil, divertido y muy bien rematado.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, Verónica.
cuales serán las condiciones del contrato?
EliminarPues no sé la respuesta, la verdad que no la sé. Estoy a la espera.
ResponderEliminarHola Verónica,
ResponderEliminarMe ha hecho mucha gracia, sobre todo la alusión a lo que cabe en un bolso (y la fuerza que hace falta para llevarlo). Lo de una conversación con varios temas también ocurre con los hombres. Y lo de ir a por unos pantalones y salir sin ellos entra dentro de los normal, con los hombres pasa lo mismo salen sin pantalones y con un gadget electrónico o de briccolaje. No lo habrá pasado tan mal si todavía se sigue leyendo los términos y condiciones. Claro que si Martín(a) es una de esas personas que necesitan un debate para tomar el café solo o con leche ya es otra cosa.
Un saludo
Quizás necesite más de 24 horas para una buena decisión, cual fuere
ResponderEliminarAbrazo
Ostras!! Ya podía ser así en la vida real..
ResponderEliminarQue mejor manera de no arrepentirse de algo tan serio como un cambio de sexo que con una prueba de lo que sería en realidad, aunque sin consecuencias..
Muy bueno!!
Un abrazo.
Me encantan las historias de intercambios de cuerpos y me ha encantado tu divertido relato. Veremos qué elige Martín/Martina...
ResponderEliminarGracias por participar, Verónica.
Un besazo y un café compartido
Jajaja muy bueno, Verónica! Me gustó mucho el cariz fantasioso e irónico que has elegido para tu relato. Un abrazo
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarOriginalísimo y escrito con mucho humor y el final me ha despistado , creía que iba a elegir seguir siendo Martín
ResponderEliminar¡Tu história me encantó de verdad! Ha sido llena de fantasía y de humor, dos características que valen mucho para mí. El que Martín hubiera pulsado el botón ''Más información'' ha sido una sorpresa para mí. Pero me parece que le encantaría la idéa de transformarse en Martina, tanto que continuó leyendo los termos durante más de tres horas.
ResponderEliminarTambién me ha gustado mucho el café dibujado con café.
Un abrazo