Mi corazón no entiende de mapas con lógica.
En cada paseo, sea de ida o de vuelta, me lleva a lugares incompletos de abrazos que no di ni daré y palabras que callé y callaré, relaciones, mañas y manierismos vividos y por vivir; por más que me aleje o me acerque, ni sirve para rememorar lo pasado ni para observar mi futuro sino para entender quién soy ahora.
Con cada latido le insisto a olvidar ciertos caminos, pero me ignora, dice que allí también aprendí a respirar y entenderé el proceso de darme una tregua.
Y continúo paseando, no puedo evitarlo...
Paseo mi mente donde el corazón me lleva, sabiendo que algunos recorridos no necesitan equipaje sino valentía para sentirlos.
"Si quieres saber donde está tu corazón, mira a donde tu mente se va cuando se pasea."
Más relatos en casa de Mónica
No hay comentarios:
Publicar un comentario