La verja permanecía cerrada tantas décadas que ella misma había olvidado el color de su hierro. La hiedra la abrazaba y cubría unos arabescos que doña Elvira todavía contemplaba, en su alejada casa vecina, desde la ventana de su salón.
Ya ni recordaba a su dueño, ni el momento en que partió sin dejar noticia de su destino. Las gentes del lugar atribuían al lugar: tesoros, toda suerte de misterios e incluso alguna desgracia que convenía no despertar.
Una mañana oscura de noviembre llegó al pueblo un caballero de aspecto fatigado, con levita oscura, bastón de nogal y un maletín negro de piel.
Preguntó con voz cortés a los vecinos por la casa tras la verja, la respuesta fue un levantamiento de hombros general. La última casa fue la de doña Elvira.
La dama escuchó tranquila y el visitante le mostró una carta amarillenta y sobada escrita por el antiguo propietario de la finca hacia muchos años. En letra cursiva y cuidada hablaba de una promesa: "Regresaré cuando la fortuna me permita restituir el agravio."
- Ese hombre era mi padre -dijo el caballero-. Yo cumpliré su palabra.
Al caer la tarde se dirigieron a la verja. El desconocido buscó en el bolsillo de su levita y sacó una pequeña llave de plata negruzca. La introdujo en la cerradura y el mecanismo gimió.
La verja se abrió.
No había tesoros ni espectros al otro lado. Solo un jardín olvidado, en cuyo centro se alzaba una sencilla lápida. El caballero se descubrió la cabeza y permaneció largo rato en silencio. Doña Elvira le tomó la mano, dándole a entender que algunas puertas no guardan secretos, sino que se cierran para conservar recuerdos. Y mientras el sol de noviembre doraba las ramas desnudas, la vieja verja se reconcilió.
Que maravilhosa história de Dona Elvira que recebeuessa tão boa visita e o portão com alegria reabriu...Muito lindo de ler!
ResponderEliminarabraços, chica
La historia se cerró, con una reconciliación, la de la verja.
ResponderEliminarY el café de doña Elvira se acepta.
Un abrazo.
Las historias que guardan los lugares... ha sido encantadoramente sutil esa reconciliación. Bss ;)
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