Si el café le salía perfecto, era por casualidad. Si el vecino le sonreía al saludar, seguramente tenía un buen día. Si el trabajo le salía bordado, porque no era mucho o era demasiado fácil.
La persona gris que él veía en el espejo, no era tal; ahí reflejaba, ciertamente, un gran arquitecto de maravillas cotidianas.
Porque todos brillamos, hasta el café...
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Muito lindo e que bom que podemos ver (se quisermos) brilho em tudo e todos. Sempre há! Até no café!
ResponderEliminarGostei de ler!
abraços, tudo de bom,chica
Hay brillos pequeños que merecen la pena. Un abrazo y feliz fin de semana.
EliminarGracias, por sumarte y asi es todos de algún modo lsolo hay que creerselo. Un abrazo y muy bonito dia.
ResponderEliminarDe nada, ha sido un buen tema. Gracias.
EliminarRealmente así debería ser, creerse uno mismo las pequeñas cosas que suceden a nuestro alrededor. Un abrazo
ResponderEliminarDe alguna forma, el personaje no se regala el reconocimiento...
EliminarQué hermoso descubrir, en este relato, cómo lo cotidiano puede revelarse como un pequeño milagro cuando dejamos de mirarnos con dureza y empezamos a reconocernos con verdad. Ese personaje que se cree gris, casi invisible, termina siendo un artesano de gestos sencillos que iluminan el día: un café bien hecho, un saludo que contagia, un trabajo que fluye sin alardes. Hay en tu texto una invitación suave a reconciliarnos con lo que somos, a aceptar que el brillo no siempre hace ruido, pero está ahí, latiendo en cada acto mínimo.
ResponderEliminarGracias por recordarnos que, a veces, lo especial no es algo que se busca, sino algo que uno descubre cuando por fin se mira con cariño.
Así es, los pequeños detalles de cada día deberían ser reconocidos y saboreados por poco que duren. Está bien decirse QUÉ BIEN LO HE HECHO HOY... Un saludo bien grande.
EliminarMe gusta cómo reivindicas las pequeñas victorias. Por desgracia en nuestro mundo se celebran antes los grandes logros pero, como tú nos recuerdas, hay que poner más el foco en la maestría de lo diario. Y así lo sucede con tu protagonista, un artista de la vida, que lamentablemente no se valora a sí mismo. Llamarlo "arquitecto de maravillas cotidianas" le confiere una dignidad muy merecida, sin lugar a dudas. La excelencia es a veces, como nos demuestras en tu micro, un simple café bien hecho o una sonrisa cómplice sutilmente provocada.
ResponderEliminarLa única nota amarga es su tono agridulce: esperanzador para quien reconoce la grandeza del personaje, pero triste para el protagonista, que anula su propio talento.
Saludos Insolentes!!
Pues eso pensaba ahora, si será mejor hacer simplemente o darse cuenta, igual era la forma "ignorante" del personaje la que provocaba la sencillez de lo bien hecho sin esperar reconocimiento ni de él mismo. Gracias por venir, Señor Insolente :)))
EliminarSi lo demás lo valoraban, no es problema que se considere una persona gris.
ResponderEliminarBesos.
Exacto, tal vez el valor está en el hecho y listo. Beso, compi.
EliminarMe gusta el punto de vista de tu relato... es cierto, todos somos, o podemos ser, más especiales de lo que creemos. Bss
ResponderEliminarSi vemos brillar a los demás cuando estamos frente a ellos, algo especial tenemos; y si tiran chispas cuando nos ven, también, jajjaja.
EliminarMuy escueto y resumidamente perfecto
ResponderEliminarSe agradece.
EliminarPues claro, hay que parar a veces y decírselo, si antes alguien no te lo ha dicho.
ResponderEliminarSalud.
No está mal... Oiga, hoy ha hecho usted un café perfecto!!! Gracias por su sonrisa, hoy me ha hecho sentir acogido!!!!
EliminarEn un corto relato has dejado un fragmento con una carga emocional muy fuerte…es una descripción perfecta de una persona con la autoestima profundamente herida…este hombree, no reconoce sus méritos y todo lo bueno es ajeno a él, el café es por casualidad, la amabilidad del vecino es debido a su buen humor...hasta sus logros de trabajo los minimiza…Este relato nos hace ver que a veces somos nuestro juez más severo….nos recuerda que lo que llamamos 'suerte' suele ser, en realidad, nuestra disciplina y cariño puestos en los detalles. No somos la mancha gris que vemos en los días malos; somos la suma de esas pequeñas maravillas que creamos sin darnos cuenta…bsss
ResponderEliminarSí, el sentido de la perfección puede ser un agravante para esa falta de estima, tal vez el pobre hombre nunca cree que lo ha hecho lo suficientemente bien o correcto. Es una sensación horrible, el nunca creer que llegas, no? Beso, compi.
EliminarSi me miro al espejo, mis ojos dicen lo que siento en ese mismo momento cuando el corazón busca una imagen de mi pensar...
ResponderEliminarUn saludo
Una imagen de tu pensar? A la velocidad que va mi mente no sería más que una sucesión de flash. Y la tuya?
EliminarAmigo Buscador, boa tarde de Paz!
ResponderEliminarUm café tem sempre lugar em nossa vida.
Gostei muito da sua criatividade.inusitada.
Tenha dias abençoados!
Abraços fraternos
Gracias por tu amabilidad, Roselia. Siempre eres bienvenida.
EliminarMe gusta que en muy pocas palabras resumiste el sentir de una persona y el cómo lo ven los demás, me gustó mucho, saludos.
ResponderEliminarPATRICIA F.
Gracias, Patricia. Algún día se verá como suficiente, como buena gente, como capaz...
EliminarLo bueno si breve, dos veces bueno. También me gusta mucho la imagen.
ResponderEliminarUn saludo
Gracias, los relatos largos no dicen más por ser largos, a veces claro... Saludos.
EliminarUn personaje que todos lo placentero que le sucedía , se lo achacaba los demás, sin darse cuenta que las neuronas espejo estaban actuando.
ResponderEliminarUn besazo
Casi me daba pena, pobre hombre... Beso, guapa.
EliminarPues sí, lo acabo de hacer muy bien... He venido. Me he impresionado con la imagen. Y me han encantado tus certeras palabras. Perfecto. Un gran día me espera...
ResponderEliminarOlé yo!! Te he alegrado el momento!! :) Gracias.
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