Por fin lo entendí, no era un fallo, era un recuerdo retenido. Porque el tiempo no se mide en horas sino en momentos, me decía él. Por eso, aunque no funcione el reloj de mi padre, siempre conservará lo que me da miedo olvidar.
Está vez, os dejo algo un poco más fuerte, un carajillo de ron negro...
Más relatos en la página de M. José Moreno
Muito lindo e ainda que o relógio não mais funcione, marcou horas e horas inesquecíveis para ti!
ResponderEliminarabraços, lindo dia! chica
Gracias, chica. Feliz día!!
EliminarDe las mejores
ResponderEliminarpresentaciónes
que he visto,un
reloj como ese ,
y sobre todo, el
copazo de ron,
salud.
Orlado, muchas gracias. Que pena que no te dediques tú a escribir... Te mando ese café con ron!!
EliminarEs estupendo que recuerdes a través del reloj la sabiduría de tu padre...
ResponderEliminarHola, compi. Es un relato de ficción pero bien podría ser cierto... Las cosas no tienen más que el valor que les otorgamos; en mi caso prefiero los recuerdos a los objetos. Beso.
EliminarUn relato breve, pero lleno de verdad.
ResponderEliminar– Ese reloj que ya no funciona y, sin embargo, sigue marcando lo esencial: los momentos que no queremos perder.
– Me ha gustado cómo conviertes un objeto cotidiano en un refugio de memoria, casi un pequeño amuleto contra el olvido.
– Y ese “carajillo de ron negro” le da el toque justo de vida, de carácter, de historia compartida.
Hay recuerdos que no necesitan cuerda para seguir latiendo. Gracias por este jueves tan bien servido.
Estaba pensando en un aroma o un olor como recuerdo, en ese caso sí hubiera sido un relato real porque hay olores que me han marcado más que los objetos, de esos no te puedes deshacer, cuando te llega a la nariz brotan un montón de emociones... Gracias por venir, me chiflan tus comentarios tan bien hechos y tan completos.
EliminarEs verdad: los olores son traicioneros y fieles a la vez. Un objeto puedes guardarlo en un cajón o regalarlo, pero un aroma… ese te encuentra cuando quiere, sin pedir permiso, y te abre de golpe un cuarto entero de recuerdos. A veces basta una nota mínima —un café recién hecho, una colonia antigua, el humo de una chimenea— para que vuelva alguien, o un momento, o una emoción que creías dormida. Quizá por eso los relatos más verdaderos nacen de ahí, de lo que no se puede apartar.
EliminarGracias a ti por compartirlo con tanta sinceridad; da gusto leerte y acompañarte en estos jueves.
En ocasiones esos recuerdos bien sea a través del reloj y otro objeto es lo más maravilloso que tenemos.
ResponderEliminarUn abrazo
Tanto quien quiere recordar como olvidar, ahi se le planta el objeto sin compasión. Un saludo, Nuria.
EliminarCom uma bela sintese participa com uma memória viva, alguém que como simbolo vive na sua vida em minimos detalhes e a cada segundo vem lhe visitar. Um relogio também me trouxe a memoria.
ResponderEliminarAbraços de paz.
Seguro que quien tiene vivo el sistema emocional y echa de menos a alguien, en cualquier objeto, palabra, color, sensación... le buscará. Un abrazo, Toninho.
EliminarMARIA JOSÉ MORENO: NO PUEDO ENTRAR EN TU BLOG. AÑÁDEME PORFA!!
ResponderEliminarQué linda forma de traerlo a tu memoria! Padre y reloj unidos en la evocación. Muy emotivo. Un abrazo
ResponderEliminarGracias, escribí en un primer impulso. Beso, compi.
EliminarImpresionante el microrrelato que nos has brindado. Se queda uno conmocionado.
ResponderEliminarFeliz fin de semana.
Igualmente, disfruta que todavía nos queda el domingo!! Gracias por venir.
EliminarBreve, bonito y profundo. Realmente contundente.
ResponderEliminarUn saludo
Saludos, feliz domingo y gracias.
EliminarTan estupendo el carajillo como el café.
ResponderEliminarEl reloj de los padres siempre marcan nuestros horas, aunque ni juntos , ni otros estén con nosotros.
Besos
Porque siempre están con nosotros... Gracias por venir.
EliminarMomentos siempre retenido en ese inolvidable reloj paterno. Gracias por participar y lamento que no pudieras entrar en el blog. Un fuerte abrazo
ResponderEliminarDesde otros blogs puedo entrar, desde el mío no. Ya ves, toda la vida estudiando para ser una paleta en tecnología, jajajja. Beso.
EliminarMuy Bello. De verdad. Aquel reloj quedó congelado en el presente eterno de tu recuerdo. No necesita avanzar porque su función ya no es decirte qué hora es, sino recordarte quién eres y de dónde vienes. Muchas Gracias A Los Dos: a Tu Padre y a Ti.
ResponderEliminarSaludos Insolentes!!
Así es, los recuerdos son más potentes que los objetos. A un objeto solo le atribuimos un valor que no tiene en sí. Gracias a ti por venir. Feliz semana.
EliminarPor cierto. He pasado por tu blog y agradezco la forma tan pulcra de escribir. Perfecto, texto, imagen... Un regalo. No he dejado comentario porque no he encontrado el lugar.
EliminarNo has de preocuparte, los recuerdos te van a asaltar aunque el reloj no funcione. Son unos maleantes ¡
ResponderEliminarY unos irrespetuosos, jajjaja. Gràcies!!
EliminarUn reloj que no funciona puede ser una conexión con el pasado.
ResponderEliminarUn abrazo.
Da igual que funcione como que no. Cuando la neurona se conecta no hace caso a nadie. Un abrazo, compi.
EliminarMe gustó mucho tu relato, breve y muy profundo, un objeto como ese reloj que encierra toda la sabiduría del pasado, muy bueno, saludos.
ResponderEliminarPATRICIA F.
Gracias, Patricia, no hacen falta grandes extensiones de palabras para decir... A mí no me sale!!! :))))
EliminarAmiga, bom dia de Paz!
ResponderEliminarTambém tenho um objeto guardado ha 70 anos do meu pai amado.
Muito bonito o seu.
Tenha uma nova semana abençoada!
Beijinhos fraternos
Buen día para ti también. Gracias por venir!!!!
EliminarHermosa historia has compartido, cuanta vedad lo del tiempo no se mide en horas
ResponderEliminarsino en momentos. Entiendo porque aunque no de las horas lo atesores como una joya.
Que tengas una buena semana
Abrazo
Gracias por el comentario, guardemos los buenos momentos como tesoreros de bienestar que deberíamos ser de nosotros mismos. Feliz día.
EliminarBuenos días. Conservo un viejo reloj de mi madre, es de bronce con angelitos y esfera blanca, que dejó de funcionar mucho antes de que ella se fuera. He pensado en llevarlo a arreglar pero me resisto porque esa hora y minuto que marca es la de una hora y un minuto en que el mundo era mejor porque ella estaba. Un saludo
ResponderEliminarGracias. Aunque echarles de menos no tenga que ver con el objeto, nos resistimos a desprendernos de alguno en particular, parece que ese alguno duele en ausencia. Un saludo y gracias de nuevo.
EliminarEl tiempo se hará eterno con un recuerdo que se prolongará hasta que nuestra memoria deje de funcionar...
ResponderEliminarUn saludo
Así es. Una persona, buena o mala gente, deja de existir cuando nadie la recuerda. Saludos y feliz día.
Eliminar