El restaurante Porta del fato marcaba aquella noche su entrada con las huellas de pisadas mojadas. Llovía desde ayer lento y constante y no parecía amainar.
El olor a salsa de tomate y humo de tabaco era habitual en el local e impregnaba la ropa de los clientes al salir. A don Cavalo no le importaba, se sentaba en la mesa del fondo, dominando con la vista la entrada a la cocina y la puerta de la calle de una mirada.
- La lluvia limpia las calles, Gianni. Pero el barro de los zapatos debe quedarse en casa. Siempre dentro.
Gianni miraba la calle junto a la ventana empañada. Un coche aparcó, apagó las luces y varias puertas se oyeron al cerrarse.
A través de los cristales tallados de la entrada se transparentaron cuatro siluetas. Don Cavalo, no apartó la mirada de su copa de chianti mientras enrollaba un poco de pasta en el tenedor.
- Que entren. La pasta y la traición no saben esperar a que escampe.
Servimos enseguida... primero adecentaremos el local.
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Ese olor a condimento lo has trasladado rico 😋.
ResponderEliminarGracias, por alimentar nuestro apetito jjj.
Un besote grande 😘🌹
No sé yo si entraría en ese restaurante después de leer el relato, igual me pillan en medio de un ajuste de cuentas, jajajaja. Gracias!!!!
EliminarMuito bem descrito todo o cenário.
ResponderEliminarQuase me afoguei na fumaça aqui descrita,rs...
E a frase final foi cortante e forte! Adorei tua inspiração! Lindo dia! abraços, chica
Gracias, compañera. Un abrazo y tu café de hoy!!!
EliminarMe ha resultado la típica noche de lluvia Italia cuando vas a cenar y tus pasos dejan pequeñas huellas de agua. El aroma se percibe. Me gustó mucho. Un abrazo
ResponderEliminarEl aroma a salsa de tomate pasó a tener condimento añadido: restos de pólvora.... Un abrazo y muchas gracias.
EliminarUn relato que se saborea desde la primera línea. La atmósfera está tan bien lograda que casi se siente la mezcla de lluvia, humo y salsa envolviendo la escena. Ese diálogo entre Cavalo y Gianni marca el pulso de algo que se intuye inevitable, y la frase final remata con una fuerza impecable. Un paisaje interior más que exterior, lleno de tensión y sutileza.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.
Gracias, el restaurante sigue en marcha. Eliminados los restos de la traición, queda a disposición de otra "familia"... Abrazo.
EliminarMe ha parecido caminar por esa calle disfrutando del aroma... luego, todo se volvió un poco más "embarrado". Genialmente sencillo :)
ResponderEliminarEl "embarrado" quedó dentro y la lluvia fina siguió cayendo... Como debe ser, los secretos de la mafia se mantienen entre paredes. Un abrazo, preciosa.
Eliminar
ResponderEliminarUna atmósfera asfixiante y magnífica. La frase sobre la pasta y la traición es simplemente magistral, digna de un clásico del cine negro. Me encanta cómo el olor a salsa y tabaco se mezcla con la tensión de la lluvia. ¡Excelente narrativa!
Besos desde Grecia. Si te apetece, te invito a visitar mi blog personal: Travel in literature. https://travelinlitteraturemariaplatake.blogspot.com/?m=1
Αγαπημένη μου, μεγάλη χαρά που ήρθες να με δεις!!! Χαίρομαι τόσο πολύ που πήρες το νόημα μαφιόζο, χαχαχχα. Φιλιά και καφεδάκι.
EliminarAy, ay... Que olores... Y yo con estos pelos, y sin desayunar...
ResponderEliminarFeliz dia, amiga
Cómo que sin desayunar? Ahí te dejo un buen café y un pedazo de bizcocho. Feliz día a tí también. Te deseo buenas fotos de pascua.
EliminarQue tengas buen día y que los precios se nos queden quietos ¡¡¡
ResponderEliminarSaludos ¡¡
Ojalá, que Apolo te oiga.
EliminarAmiga Verônica, boa noite de Paz!
ResponderEliminarA traição é mesmo muito desconfortante.
Participação muito profunda.
Tenha uma semana Santa abençoada!
Beijinhos fraternos
Gracias, Roselia!!! Que tengas un feliz día.
EliminarEsa mezcla de olor a salsa de tomate y tabaco es el perfume oficial de la sospecha. Don Cavalo domina la entrada y la cocina. Básicamente, es el sistema de videovigilancia más caro y con mejor paladar de la historia de la literatura negra.
ResponderEliminarDe todas formas, como no me gusta ser mal pensado, prefiero imaginar que los cuatro visitantes solo llegan con una gran "Torta della Nonna" con velitas, para felicitar al padrino por su cumpleaños...
Saludos Insolentes!!
Muchas gracias. Ah, pasé por tu blog y me impactó ese "dos cuartetos y dos tercetos". Un soneto impecablemente bonito. Mister Insolente, es usted todo un crack en el manejo de las letras.
EliminarEncuentro en tu texto una interesante armonía oscura entre el pequeño comentario inicial sobre el tiempo y el resto del relato, en el que hay lo lógica tensión del momento en el que se presienten actos criminales. Tremendo personaje Don Cavalo.
ResponderEliminarSaludos.
Cómo te lo imaginas de aspecto? Panzón y grasiento con la camisa sudorosa y a punto de reventarse los botones? Delgado, fino y con bigotito, corbata relajada y uña del meñique larga a rabiar? Jajajjaja. Un abrazo, Valdo.
EliminarUna escena muy cinematográfica.
ResponderEliminarY una frase para tener en cuenta.
Si la traición esperara algo para actuar, ya no sería tan traición.
Un abrazo.
Venganzas y traiciones van cogidas de la mano? Esperar el momento oportuno para llevarlas a cabo y que sorprendan lo más posible al enemigo? Gracias por venir.
EliminarPues a mí me ha apetecido un café… o mejor, un tiramisú!
ResponderEliminarSaludos!
Pues entonces, un postre de tiramisú preparado te dejo. En esta casa siempre os podéis servir a gusto, jajajja. Gracias.
EliminarMe gustó mucho tu historia, muy bien ambientada y al final me dieron ganas de comer una buena pasta pero en mi caso con un buen Malbec, excelente.
ResponderEliminarUn abrazo
PATRICIA F.
No es mal vino, pero me quedo con una copa de assyrtiko.... Hmmmmm, que rico. Pasta, espagueti con aceitunas negras de Aragón y aceite de oliva, hmmmmm, que ricooooo. Ya ves, ahora me has ambientado tú, jajajja. Un abrazo.
EliminarAh... no quiero imaginar la escena siguiente... en este caso la venganza también se sirve caliente jaja. Un abrazo y muchas gracias por sumarte, Vero
ResponderEliminarLa escena siguiente es dejar limpio el restaurante, como siempre, a pagarla los empleados!!!! Gracias a ti por la buena idea.
EliminarInteressante como as chuvas inspiram diferentes situações. Aqui os aromas, cheiros se misturam e criam um clima de encontros e desafios. A chuva vem como elemento de inspiração ao ambiente em sua plenitude.
ResponderEliminarBelo trabalho neste lindo projeto.
Abraços e Feliz Páscoa.
Muchas gracias, compañero. La idea de Mónica fue genial para estimular la creatividad, el resultado ya depende de cada uno. Felices días a tí también.
ResponderEliminarHola Verónica,
ResponderEliminarAdemás de una historia muy bonita me parece muy original, el hecho de ir desarrollando la historia por detalles del paisaje, primero el restaurante, luego la lluvia, la calle... Y queda abierto a seguir las tradiciones italianas (me imagino que sicilianas) que deja abierta la pregunta si esos cuatro visitantes van a comer...
Te has merecido un cafelito.
Un saludo.
Pues, o Cavalo se acabó su plato de pasta mientras los cuatro "nuevos clientes" se quedaban en el suelo, o al contrario... No hay siguiente episodio. Gracias por el cafelito, mañana me lo recaliento!!
Eliminar¡Genial relato, Verónica! Inevitablemente me recordó a las películas del Padrino *.*
ResponderEliminarMe pregunto quién disfrutaría al final de ese plato de pasta...
Un besazo juevero con sabor a café
Seguro que Cavalo tenía armados hasta el chef y los pinches. Un abrazo grande y cálido:)))
EliminarVerónica la forma en que narras la historia te transporta al restaurante y sentir los aromas a la salsa de tomate y al tabaco, sintiendo la lluvia caer. Un misterio esas cuatro personas que llegaron al final de la historia.
ResponderEliminarQue tengas un buen fin de semana
Abrazo
Gracias por tus palabras, no hay mucho misterio...llegan cuatro mafiosos para cargarse al jefe de otra banda; o tal vez sucedió al contrario... Feliz finde, compañero.
EliminarEn las pelis suelen meterse bajo las mesas por lo que pueda surcar el aire.
ResponderEliminarSalud.