Ella suspiró, se cubrió con el abrigo y se levantó. Sentía algo invisible que le rozaba la garganta...
—Supongo que eso es lo incierto —dijo—. Ignorar si vivimos un comienzo... o el último capítulo.
Él se puso de pie también, dejando unas monedas sobre la mesa.
—A veces —respondió—, ambas cosas son exactamente lo mismo porque nacen siendo un final.
Salieron juntos, sin tocarse, pero sin separarse del todo. La dos copas vacías se empañaron solas como si alguien respirara desde dentro, podían testimoniar una escena que nadie llamaría simple despedida… ni siquiera aventura, al menos no una de las que alguien elegiría contar.
Que maravilha!
ResponderEliminarHá situações que não compreendemos ao olhar...
Ficou intensa e linda tua participação!
abraços, tudo de bom,chica
Este es el inicio de un final, bien por tratarse de una cita efímera, en la que ninguno de los dos sabe si continuar o no, bien porque una relación duradera ha acabado en ese instante en que las copas han quedado vacías ¡Al menos así lo veo yo!
ResponderEliminarBreve y profundo. Me ha dejado pensativo.
Felicidades, Verónica.
Qué hermoso, Verónica.
ResponderEliminarHas captado ese territorio incierto donde los finales y los comienzos se confunden, donde dos personas caminan juntas sin saber si se acercan o se despiden.
Tu relato respira esa delicadeza que deja un eco, como las copas empañadas que guardan lo que no se dijo.
Un fuerte abrazo.
Ese instante que tensiona entre el amor y la despedida es una de las instancias claves en nuestras vidas. Está bien logrado tu relato porque la verdadera dificultad no está en separarse o no, sino en saber cual de las dos está ocurriendo.
ResponderEliminarSaludos.
En muy pocas palabras, un excelente relato, un amor o una despedida, a veces las copas son testigos, me ha gustado mucho.
ResponderEliminarUn abrazo. PATRICIA F.
Vamos, para ser difícil; te salió de dulce, muy bueno, porque las copas nos hablan desde su interior y vaya que dicen cosas. Un besote grande.
ResponderEliminarEl inicio de algo que terminó antes de empezar, sin prisa pero sin pausa. Ese vacío en las copas ya dice mucho. Genial. Un abrazo
ResponderEliminarUn bello relato que nos hace pensar. Yo quiero creer que es el principio de algo que, sin duda, algún dia acabara. Pero de momento, es un bello principio.
ResponderEliminarUn saludo, amiga
Excelente relato, me suena mucho aunque ha pasado mucho tiempo.
ResponderEliminarSalud.
Uma historia de amor, despedida. Carregada de uma duvida que encheu os copos, com uma estranha aventura.
ResponderEliminarO proximo passo é o que mais interessa.
Bela participação.
Abraços e feliz fim de semana.
Si hemos de contabilizar la imagen como parte del relato, esta claro que es un principio y si no tambien. Ya no digo no acelerar, sino andar en la misma direccion.
ResponderEliminarAunque todo sibilinamente sutil.
Abrazooo
¡Qué bonitoooooo!
ResponderEliminarMe ha gustado la imagen de esas copas con vaho, qué románticas.
La ultima vez que me despedí de alguien fue cuando se comía las uvas de fin de año y fue lo mejor que hice.
ResponderEliminarUn saludo
Mejor así, mejor así...que a veces, las más, las cosas salen mal por no tenerlas claras.
ResponderEliminarSaludos
Una historia que enlaza dos pequeños pareceres. Lo que pudo haber sido pero no fue. Todo ello expuesto con brevedad y claramente. Muy bonito.
ResponderEliminarUn saludo
Ya que dejaste algo de ambiguedad, yo lo imagino. Que no terminarán esa relación. Que aunque lo intenten no dejarán de verse, tal vez con encuentros no buscados, llevados por la circunstancias.
ResponderEliminarY que ese amor crecerá en intensidad.
Un abrazo.
qué lindo, Vero! Me gustó mucho, sobre todo esa brevedad sugerida de un momento que no merece más descripción, pese a lo emotivo. Un abrazo y gracias por participar.
ResponderEliminarUn relato agridulce y genial narrado. Me llegó especialmente la frase: "sin tocarse, pero sin separarse del todo."
ResponderEliminarMe apunto a ese café ;)
Un besazo, Verónica