martes, 26 de mayo de 2026

ESTE JUEVES UN RELATO: REBELIÓN EN LA COCINA...



La cocina, una vitrocerámica de marca dudosa, llevaba tiempo ofendida. Y cuando se irritaba echaba literalmente humo.

- Otra tortilla quemada y dimito- gruñó una mañana lanzando una nube de humo negra y maloliente.

Juan dejó caer el tenedor.

- Has… hablado?

- No, ha sido el extractor recitando poesía -respondió la cocina. Claro que he hablado. Llevo siete años soportando tu espantoso arte culinario.

Raúl miró alrededor buscando cámaras ocultas y dedujo que estaba soñando.

La cocina soltó otra nubecita de humo negro por puro dramatismo, se sintió ignorada.

Desde entonces, la convivencia entre ambos se volvió complicada. Cada vez que Raúl trataba de cocinar, ella soltaba un comentario cortante.

Si hervía salchichas:

- Qué triste concepto el tuyo sobre gastronomía...

Si abría una lata:

- El “chef” se va a lucir hoy...

Si pedía comida a domicilio:

- No te cansarás con tanto esfuerzo...

Un domingo, Raúl invitó a cenar a una amiga y después de buscar una receta en internet, le dijo amenazante mientras la señalaba con el índice:

- Y no se te ocurra fallarme.

Rosa llegó puntual, le abrazó y entró en la cocina. 

- Me encanta cocinar - dijo sonriendo al ver la cocina tan revuelta.

La vitrocerámica se iluminó emocionada.

- En serio? Qué sabes preparar?

Rosa se quedó helada.

- Ha sido la cocina… acaba de hablar?

- Sí -dijo Raúl con voz y postura resignadas-. Y juzga muchísimo.

Rosa no sé asustó, se acercó sonriente, la acarició y le respondió:

-Es maravilloso. Mi tostadora solo insulta.

La cocina emitió un pequeño “oh” y un poco de humo rosado.

Por primera vez en años, alguien cocinó rico, limpió sus manchas con cariño y hasta le sacó brillo. Estaba tan emocionada que comenzó a echar humo desesperadamente.

-¡Se está quemando! —gritó Raúl.

- No, alelado -dijo la cocina con voz temblorosa-. Estoy… conmovida.

Así fue como Raúl perdió protagonismo en su propia relación, porque Rosa iba a visitarle no por él, sino para hablar de recetas con la parlanchina y feliz vitrocerámica. 


Mi cocina no funciona, cada cual se lo prepare...

Más cocinas en casa de Tracy


19 comentarios:

  1. Simplesmente maravilhosa essa confusão na cozinha que, afinal o cooktop e Raul se entenderam, ainda mais com a chegada de Rosa que resolveu boa comidas preparar e tudo limpar! Ficou lindo e divertido!
    abraços, chica

    ResponderEliminar
  2. Pues la mía peor....ha dejado de hablarme ¡¡¡

    ResponderEliminar
  3. Jaaaaaa, esa vitrocerámica muy bien , ya era hora que alguien cocinará bien
    Este mediodía cuando estaba haciendo mis lentejas , oír decir a mí cazarola.. se te olvida echar el laurel.
    Está cabeza mía.
    Besitos 😘😘😘

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Verónica, creo que te has confundido y has puesto tú enlace en mi blog, es Tracy la anfitriona.bbs

      Eliminar
    2. Jajajaja... me encanta, ha sido genial cuando ha contestado que su tostadora solo insultaba jjaja. Dentro de un rato voy a mirar la vitrocerámica cuando haga la cena y me voy a reír sola recordando este post.
      Gracias por las risas. Bss

      Eliminar
  4. Jajajaja, que bueno, una vitro parlanchina. Es genial. Un abrazo

    ResponderEliminar
  5. Raúl debería agradecerle a la cocina, que Eosa vaya frecuentemente.
    Si él no obtiene ninguna atención de su visita, por lo menos comerá bien.

    Un detalle, la convocatoria no es de Campi sino de Tracy

    https://tracycorrecaminos.blogspot.com/2026/05/este-jueves-proximo-me-toca.html#comment-form

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. Jajaja, lo que hace tener gustos iguales....

    ResponderEliminar
  7. jajajajajjajaj..que alucinante entrada...no solamente nos reiremos sino que sacaremos las locuras dormidas...ire a ver la mia a ver si me dice algo..-bssss

    ResponderEliminar
  8. Bueno, yo como cuando cocino estoy solo a veces me encuentro hablando en voz alta con algún cacharro y cuando llega ella del trabajo me pregunta desde la puerta: ¿Que decías???

    Besos.

    ResponderEliminar
  9. Después de conocer a, Rosa, dudo que tu cocina se conforme con calentar sopas y oler a salchicha hervida.
    Abrazo

    ResponderEliminar
  10. Hola Verónica,
    Un relato encantador, creo que Rosa podría haber pensado al ver a la vitro "Esto puede ser el comienzo de una gran amistad", luego se confirma.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  11. Jaja muy divertido, vero. Disfruten de esa cocina con personalidad jaja. Un abrazo

    ResponderEliminar
  12. Un relato muy divertido, me encantó, esos diálogos y al final la cocina se lleva todo el protagonismo, muy bueno.
    PATRICIA F.

    ResponderEliminar
  13. ¿Hasta dónde piensan llegar con los electrodomésticos "inteligentes"?

    Saludos,
    J.

    ResponderEliminar
  14. Yo, que nunca hice ningún curso sobre estas cuestiones, no tengo ni idea de como poner en marcha esas cosas. Solamente sirvo para calentar un vaso de leche en el microondas durante un minuto. Justo, un minuto. Como me pida alguien que lo caliente un minuto y veinte segundos, lo más probable es que la casa salga ardiendo...
    Y a pesar de todo, vivo feliz, alejado, eso si, del horno, al que tengo pánico.
    Un abrazo, amiga

    ResponderEliminar
  15. Gran título le has puesto. Las cocinas a veces tienen pánico escénico, y cuando uno más las necesita, justo fallan.
    Estoy a punto de hacer un pollo con papas al horno, espero que no me haya escuchado la cocina... que por aquí ya son las 20 hs, no quisiera tener que pedir una pizza de emergencia.

    Abrazos, Censura

    ResponderEliminar
  16. Oh, se sintió comprendida.

    ResponderEliminar
  17. ¡Que história tan divertida y llena de fantasía, me encantó de verdad!
    Un abrazo

    ResponderEliminar