Debería enfadarme. De verdad que sí.
Y tenía razones de sobra para soltar un discurso digno de telenovela.
Pero entonces le miré, con cara de bobo frente a mi, completamente serio, intentando explicarme cómo había conseguido perder las llaves otra vez y dónde recordaba haberlas dejado al entrar en casa otra vez… mientras las llevaba en la mano.
-Sabes qué? - dije en un tonillo de "estoy entre enfadarme o claudicar".
Él bajó la mirada y se quedó en silencio esperando el chaparrón.
Primero me salió una risita. Después otra. Y, en cuestión de segundos, viendo su cara de no entender absolutamente nada, estaba partida de la risa.
-¡Pero si las tienes en la mano!
Perplejidad total reflejada...
Reímos a dúo y se acabó el enfado.
Al menos por esta mañana.
Es más bien una anécdota que un relato, pero EL CASO es REAL y CONSTATADO DE esta MAÑANA...
Todavía me dura la risa...
Más historias en casa de Campi
ajjajajaj, este lunes comenzamos con unas risas y eso siempre está genial; fuera enfado y viva la alegría... Despistes que forman parte del día a día. Un besote y gracias por sumarte.
ResponderEliminarOstras...ya somos dos !!!
ResponderEliminarNo va de broma, yo con las gafas, y las llevo puestas.
rsssssss....Muito bom! Aqui comigo são frequentes esses esquecimentos...Os óculos sendo procurados, mas colocados na minha cabeça,rs
ResponderEliminarLinda semana, com alegria! beijos, chica
Por Dios, vivir con una persona distraida u olvidadiza es de por si una especie de "purgatorio" y me ha tocado en ambos roles....
ResponderEliminarPor lo menos terminó por esa mañana y hubo risas.
ResponderEliminarEs una variante de buscar los anteojos y tenerlos colgados al cuello.
Un abrazo.
Censura, qué buena elección para el tema de esta semana. Me ha encantado porque demuestra que, a veces, la alegría no llega por grandes acontecimientos, sino por esos pequeños momentos cotidianos que nos hacen cambiar el enfado por una carcajada. La imagen de alguien buscando desesperadamente unas llaves que lleva en la mano es impagable.
ResponderEliminarY además tiene algo muy humano: esa capacidad de reírnos juntos de nuestras despistes y recordar que no siempre merece la pena tomarse tan en serio los contratiempos. Una anécdota sencilla, real y contagiosamente divertida.
Un fuerte abrazo.
Que bien has retratado ese momento tan cotidiano donde el amor, el absurdo y la complicidad se dan la mano y ganan la partida al enfado sin sentido.
ResponderEliminarSaludos Insolentes!!
Quem nunca procurou pelos óculos enquanto os usava, ou pelas chaves que estavam presas ao cinto? A correria do dia a dia deixa as pessoas literalmente desorientadas.
ResponderEliminarSaúde a você — Drª. Jéssica Mayra
Amiga Verônica, boa noite de paz!
ResponderEliminarAcontece...
Há coisas hilárias que nem imaginamos.
A semana vai ser de alegrias.
Tenha dias abençoados!
Beijinhos fraternos
Duele suceder....
ResponderEliminarGustab
Claro que ri com o desfecho do acontecido Veronica e tenha certeza, que muitos já passaram por esta situação cômica. Mas que esta alegria contagie os dias, pois rir sempre faz bem para todos nós.
ResponderEliminarGostei de sua participação com este humor.
Meu abraço com carinho e feliz semana.
Un momento de lagunas todos lo tenemos y sentimos. Esas lagunas van creando la risa que necesita la vida.
ResponderEliminarBom, aconteceu-me algo parecido numa amanhã que tinhamos de chegar pontualmente a uma reunião.
ResponderEliminarProcuramos e procuramos, as chaves do carro...
Estavam, no meu bolso!
Gostei da tua partilha.
Abarço!
Yo con la edad madura no hay día que se me olvide algo; incluso buscar cosas que ya tengo en el bolsillo...
ResponderEliminarUn saludo de Buscador
A mi, alguna vez me ha pasado... Busco las gafas de sol para salir a la calle, no las encuentro y al fin veo que las tengo en la mano, o donde siempre las pongo...
ResponderEliminarUn abrazo, amiga
Si, pero es que no estamos en lo que estamos. Hay demasiados interferencias actualmente a nuestro alrededor y casi todas nefastas.
ResponderEliminarSalud.