viernes, 24 de mayo de 2013

Este jueves: "Estaban hartos"



Estaban hartos de no comer, la cartilla de racionamiento no daba más que para irregular e imprevisible alimentación escasa y falta de cualquier vitamina. Lo que debía ser entregado por la Comisaría General de Abastecimientos llegaba ninguneado a la población y era además distorsionado por oficiales y caciques locales. Las madres y hermanas, esposas e hijas en una paciente, sufrida, dolorosa y desalentadora tarea de hogar y de familia, llegaron a confeccionar tortillas sin huevo, guisos sin carne, fritos sin aceite, dulces sin azúcar, café con trigo tostado; hicieron pucheros con huesos, cocidos sin semilla ni patatas, embutidos de pescado. Lo que se alcanzaba a recoger era tan incongruente y aleatorio que era obligado añadir un tipo de recetas para poder juntar los ingredientes. 
La hambruna era artificial. 
La leche se calificaba según el agua añadida como “Leche, leche de vaca, leche pura de vaca y leche-leche de vaca”. El “café” era de malta y achicoria, el “recuelo” era de segunda extracción, tercera, cuarta o quinta del anterior, el  café-café, algo excepcional, era el que se anunciaba como “café por la gloria de mi madre”.
Habas cocían en muchas partes pero no llegaban a sus estómagos. El estraperlista se enriquece y las gentes le odian y necesitan a la vez, la iglesia le persigue y condena pero hace la vista gorda con un buen soborno apetitoso, y el gobierno le prohíbe pero le tolera.

Hartos estaban de tener la barriga vacía...




Noooo, no me había olvidado de vosotros. Aquello que se llamaba tiempo libre se ha esfumado pero volverá y yo con él, poco a poco... tres cafelitos para la espera -que será poquita- y mucho cariño.

32 comentarios:

  1. VEO QUE SOMOS MUCHOS LOS QUE ESTAMOS HARTOS. HE LEÍDO MUCHOS POST HOY, SOBRE ESTE TEMA.
    BESOS

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, hola. Sí el grupo que escribe en el Jueves literario escribe sobre un tema propuesto, por eso has visto el mismo tema repetido. beso.

      Eliminar
  2. Por un lado cocinar con lo que hay o con lo que se puede pone en juego nuestras luces y actitud favorable. Por el otro pasar hambre real solo lo sabe el que no escribe en la computadora porque seguramente sería un lujo para el. Y, precisamente suele no quejarse. No obstante estuvo bueno tu escrito juevero .¡muchos saludos!!!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues no creas, amigo Lao. Hay muchas bibliotecas que tienen ordenadores y son públicos, no todos tienen ordenadores en casa. Yo sí he pasado hambre y mi familia también pero no me quejaba. Me alegro que polemicemos, es muy provechoso. Un café, compañero, y un besito. Gracias por venir.

      Eliminar
  3. Me alegra verte por aquí de nuevo, llevabas semanas ausente.
    El café será sabroso, si es achicoria lo tragaremos igual, dado que estamos en buena compañía.
    Bess para los cuatro.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aunque sea un vaso de agua, amigo mío, compartir una buena charla es más apetitoso que el café. Un besito a todos.

      Eliminar
  4. Qué bueno verte otra vez convidando a beber cafelito!
    La cocina tiene algo de mágico a veces, mi abuela de la nada, solía preparar cosas asombrosas! Para ella era puro desafío, lo que dista realmente de padecer carencias. Imagino que cuando el hambre pesa, cualquier preparado puede parecer una delicia.
    Un beso!
    Gaby*

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya lo creo que sí. Muchas veces he abierto el frigo y he tenido que agudizar el ingenio para aunar lo dispar que en él había. Debo haberlo aprendido de mi madre, la pobre.

      Un beso y cafelito que no nos falte!!!!

      Eliminar
  5. Amiga meua, a ti como a mí el tiempo no nos da para más, harta, farta, tipa de tantísimas cosas acepto tu café triplicado a la espera de que escampe el tiempo real y el vital para regresar a los jueves y al blog, pero lo primero es lo primero, a terminar el proyecto. Te encontraba a faltar muchísimo, por esta razón te visito con ganas de tenerte cuando puedas, que sea pronto.
    Besitos i petons i abraçades per 4, fins aviat.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es una de las cosas que no se estiran, el tiempo. De pensar que cuando éramos pequeñas los días se hacían eternos...

      Besos a toneladas, dulces y casi veraniegos.

      Eliminar
  6. Ahhh volviste! Qué lindo es leerte...
    Gracias por el café-café!
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Os echaba demasiado de menos, compañera. ¿Todo bien? ¿Todos bien?

      Besos y de nada.

      Eliminar
  7. Compartir un café y leerte, es hago de lo que nos nos hartamos....por suerte siempre "se vuelve al primer amor" y por aquí siempre volvemos....

    besos!!! (espero noticias)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todo bien, compi. Me alegra verte y trato de coincidir en el blablámetro (léase skype) pero no hay forma...

      Te echo de menos, compi.

      Besos.

      Eliminar
  8. Vero!...qué lindo que regresaste!...y conbuen café, para amenizar! jejeje
    Tu relato es todo una metáfora sobre los tiempos que corren. en las grandes crisis lo que debería ser preservado es lo que se recorta. El derecho a una sana alimentación suele ser lo primero...y las amas de casa, por generaciones, han hecho maravillas para intentar alimentar a sus familias aún a pesar de ello!
    Un fuerte abrazo...y bienvenida!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es una cosa que temo en estos días, el recortar tanto la alimentación que lleguemos a enfermar por ciertas carencias. Muchas gracias por tu bienvenida.
      Un abrazo y un cafelito!

      Eliminar
  9. Lo que comentas ya lo había oído en boca de mi madre, eran momentos muy difíciles y estoicamente mucha gente que lo sufrió pudo contarlo. Solamente los que controlaban el "fielato" comían bien. Deseemos fervientemente no volver a esos tiempos.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eran tiempos duros y lo están siendo ahora para muchas familias; lo que parece una historieta de Carpanta que siempre tenía hambre está siendo demasiado actual, al menos por aquí.

      Un abrazo, compañero.

      Eliminar
  10. Anónimo26/5/13 1:27

    Verónica, que alegría me produce volver a leerte. No sé que te ocupa el tiempo para que no te quede libre, pero me alegro de verte asomar por aquí. ¿Sabes una cosa?, me has hecho recordar tiempos de mi niñez (y no tan niñez), con infusiones de achicoria, sopas de pan guisadas, leche en polvo de la parroquia, sandalias de goma, etc. etc. etc. Como nota curiosa, en todas las lecherías de barrio había una pileta con un grifo ¿tú crees que era para lavar las cántaras?. Yo afirmo que era para aguar el producto, que acababa siendo como el agua, incoloro, inodoro e insípido.
    Besos de dos para cuatro.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Supongo que en las vaquerías y en las bodegas, el grifo estaba cerca. Estaba pensando en lo que escribes y, fíjate, no estamos pasando una guerra, afortunadamente, pero sí un hambre de muchas cosas además de comida, hambre de protección, de legalidad, de humanidad, de respeto, de justicia, de responsabilidad, de profesionalidad... de demasiadas cosas, y ya sabes tú las carencias de algunos amigos.

      Un beso bien gordo a los dos ¡¡¡Hoy pringados de torrijas de azúcar y canela!!!

      Eliminar
  11. Me quedo con el "café, café por la gloria de mi madre".
    !pero que hartos que estaban-mos!.
    Aqui seguimos, a la vuelta nos encontramos.
    (un mensajito al rin´rin)
    Esperando lo mejor, muchos besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vale, te espero en la cafetería de la esquina. Un beso bien gordo, nos contamos nuestras cosas en breve!

      Eliminar
  12. Te estaba echando de menos, me apunto a tu café aunque sea con achicoria. Has descrito una situación que tenía muchas veces oída por mi tía, posguerra de cartillas de racionamiento, cuando las hambres había que quitarlas engañando al estómago con aguas teñidas.
    Un abrazo fuerte.
    Leonor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Leonor. Todavía tengo yo guardadas las cartillas de mi familia, los cupones, las sanciones por faltar al régimen... una ristra de cosas que parece que nunca hayan cambiado o estén resurgiendo. Da miedo.

      Un beso y cafelito para mañana que ahora es tarde y no me duermes :)))

      Eliminar
  13. Cuanto tiempo! Que bien que vuelves. Yo recuerdo haber oído hablar de aquellas cartillas y los duros años.
    Como dices da miedo.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Rafaela, buenos días, querida. Creo que si la familia de uno ha vivido aquella situación, teme más ahora la situación en la que vivimos, en la que las carencias de muchas familias importan bien poco.

      Un abrazo.

      Eliminar
  14. Mientras te leia he recordado otras voces de cuando yo era niña, la abuela, mi padre, mi madre hablandome de la hambruna y del racionamiento de alimentos...yo creia que eran cuentos. Hoy se que hay desaprensivos a los que les gustaria releer ese cuento macabro.
    Un besazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y lo están consiguiendo, Rosa. Poco a poco y con la excusa de la crisis somos muchos los que tenemos que acudir a ayudas sociales, cuando todo se solucionaría creando REALES puestos de trabajo. Es la misma situación que la de antaño pero sin bombas, afortunadamente. Un beso y cafelito.

      Eliminar
  15. Verónica,gracias por tu presencia aquí y en mi casa,amiga.
    Tu relato me recuerda lo que siempre dijeron los viejos:"La vida es un saco y va dando la vuelta..."
    Esta crisis nos está acercando a esos viejos y nunca olvidados recuerdos del hambre y racionamiento...A todos nos hace pensar y desear que la crisis haya tocado techo y pronto mejore esta situación para tantas familias,que no tienen qué comer,porque les falta el trabajo...
    Mi felicitación y mi abrazo inmenso siempre,amiga.
    Feliz semana,Verónica y gracias por los cafés.
    M.Jesús

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y tanto que me toca de cerca esa situación, María Jesús. El temor al futuro, a que venga lo peor, es algo que espanta y no te deja respirar. NO, amiga, no hemos visto todavía ni la punta del iceberg, hasta el 2024 no veremos salida y nunca jamás será lo que fue, no podemos imaginarnos lo que nos espera pero va tomando forma; por ejemplo con los tipos de contrato laboral que están llegando a ser del tipo "Te contrato por trece horas porque así te necesito y cuando haya más trabajo ya te avisaré"...

      Un abrazo bien gordo y café con charla, compi. Gracias por venir.

      Eliminar
  16. El hambre está regida por un conjunto de intereses –que existen, obviamente, si bien no se muestran claramente– que favorecen el desarrollo de unas regiones del planeta en detrimento de otras. Y las regiones más favorecidas tampoco pueden actuar libremente produciendo lo que les falta a otras: la producción tiene el límite que marcan los mercados internacionales, esas nuevas entelequias que rigen nuestros destinos poniendo precios a las cosas y moviendo invisibles hilos para que esos precios no bajen jamás.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y los ciudadanos no tienen tiempo de investigar sobre las causas porque bastante tienen con hacer frente a dichas entelequias. Muy bien argumentado, compañera. Un abrazo.

      Eliminar