lunes, 19 de octubre de 2026

ESTE JUEVES UN RELATO: LA CORBATA...




PASADO

En la corte de Luis XIV, los croatas y los mercenarios que servían en sus ejércitos tenían un gran problema para reconocerse entre sí.

Una mañana, el capitán Dubois recibió una orden urgente:

- Por orden del rey, cada regimiento llevará un pañuelo atado al cuello de color diferente! El rey quiere orden y disciplina!

El capitán, deseoso de complacer a Su Majestad, encargó al sastre de la corte, pañuelos rojos para los croatas, azules para los mercenarios alemanes y verdes para los suizos.

El sastre trabajó presuroso por agradar pero, a la hora de empaquetar y más cargado de vino que de costumbre, mezcló todos los colores.

A la mañana siguiente, cuando Luis XIV entró en el gran dormitorio de campaña, se quedó mirando a la tropa y preguntó:

- Capitán, por qué sus soldados parecen invitados a un baile de máscaras?

Dubois palideció. En ese preciso instante, un mercenario alemán se acercó a un croata y le propinó un abrazo entusiasta.

- Camarada! Cuánto tiempo sin verte!

.  Pero si usted es alemán y yo croata!

 - Ah! Entonces por qué llevamos la misma corbata?

El rey soltó una carcajada.

- Magnífico! Acabamos de inventar la fraternidad universal! Mejor que todos los soldados lleven el mismo pañuelo y que a partir de hoy se llame cravate. Quiero que toda Europa sepa que hasta los cuellos de mis soldados obedecen mis órdenes.

Al día siguiente, el sastre presentó su factura.

El rey la examinó y preguntó:

- Por qué cobra usted el doble?

- Por el trabajo adicional, Majestad.

Luis XIV sonrió ante su desfachatez y le dijo:

- Teniendo en cuenta, querido amigo, que el vino provocó este asunto, no recibirá dinero extra, pero le nombraré Ministro.

El sastre aceptó encantado, aunque pidió una condición:

- Majestad, podría llevar el cargo sin corbata?


PRESENTE

La corbata voló por la ventana y acabó en la calle después del estrangulamiento.

- Me vas a matar! —gritó Manolo.

- Pues aprende a hacerte el nudo tú solo! -respondió su mujer.

El vecino que pasaba por debajo del balcón, recogió la corbata y gritó:

- Ha caído una corbata!!!!

Mercedes se asomó acalorada:

- Es de mi marido!!!

El vecino soltó una carcajada:

- Señora, si quiere ahogar sus penas, no estrangule a su marido!



Os dejo un café con corbata, bien elegantes para empezar la semana...




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