Educada y reservada, apenas dejaba oír sus tacones resonar. Saludó al portero recién contratado y entró en el ascensor.
En casa, se quitó los zapatos, la gabardina y dejó las llaves donde siempre.
Llegó al salón y se colocó en el centro, las cuatro paredes tenían espejos de cuerpo entero y, en su reflejo, ninguno mostraba la misma imagen. En uno de ellos, la imagen sonreía unos segundos antes que ella; el otro inclinaba la cabeza unos grados más hacia el hombro; el tercero introducía una mano muy despacio en el bolsillo de la falda y en el ultimo, el cuerpo reflejado se acercaba despacio como temiendo romper algo delicado.
Solamente seguía una norma, nunca cambiar si alguien está mirando.
Sonó la puerta del apartamento con tres golpes de nudillo.
- Señora, todo bien? Se oyó en el interior.
Ella se quedó quieta, pero las imágenes de los cuatro espejos se movieron a la vez mostrando el reflejo de sus manos ya en el pomo de la puerta y un rostro feliz.
Los espejos suelen reflejar mucho más que un físico, el alma a veces.
ResponderEliminarMuy buen reto, me ha gustado y me ha dejado pensando. Muchas gracias por sumarte.
Besitos.
Por vezes temos que temer o que os espelhos querem nos mostrar!
ResponderEliminarLinda participação!
Perfeita! abraços, tudo de bom,chica
Amiga, a pesar de lo breve tu relato es potente. Cuando se tiene apariencia social por un lado y por el otro introspección, lo auténtico se dispersa ante la mirada ajena, es muy difícil mantener un equilibrio, cada gesto delata lo reprimido.
ResponderEliminarMe gustó el juego de los espejos, distintas poses, muchas dudas.
Abrazos.