**El cuaderno, el lápiz, el ron y el ovillo de lana**
Sobre la mesa de madera descansaban un cuaderno de páginas en blanco, un lápiz ansioso, una botella de ron inspiradora y un ovillo de lana de hilos esperando unir cabos para que todo tuviera sentido.
La noche oscura trajo una tormenta que despertó al anciano marinero. Observó los cuatro objetos. Abrió el cuaderno, tomó el lápiz, se sirvió un pequeño vaso de ron y comenzó a recordar mares embravecidos, islas misteriosas y amigos perdidos. El ovillo de lana, que estaba junto a una bufanda a medio tejer, parecía escuchar atentamente.
Amaneció y el cuaderno se enorgullecía de sus repletas páginas, el lápiz estaba gastado, la botella de ron medio vacía y el ovillo de lana había sido tejido en una cálida bufanda.
El marinero cerró el cuaderno, se puso la bufanda y sonrió. Afuera seguía lloviendo, pero dentro de la habitación había nacido una historia que, como los buenos hilos, permanecería unida para siempre.
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