**El cuaderno, el lápiz, el ron y el ovillo de lana**
Sobre la mesa de madera descansaban un cuaderno de páginas en blanco, un lápiz ansioso, una botella de ron inspiradora y un ovillo de lana de hilos esperando unir cabos para que todo tuviera sentido.
La noche oscura trajo una tormenta que despertó al anciano marinero. Observó los cuatro objetos. Abrió el cuaderno, tomó el lápiz, se sirvió un pequeño vaso de ron y comenzó a recordar mares embravecidos, islas misteriosas y amigos perdidos. El ovillo de lana, que estaba junto a una bufanda a medio tejer, parecía escuchar atentamente.
Amaneció y el cuaderno se enorgullecía de sus repletas páginas, el lápiz estaba gastado, la botella de ron medio vacía y el ovillo de lana había sido tejido en una cálida bufanda.
El marinero cerró el cuaderno, se puso la bufanda y sonrió. Afuera seguía lloviendo, pero dentro de la habitación había nacido una historia que, como los buenos hilos, permanecería unida para siempre.
Que linda história desse marinheiro que se viu rodeado de todos esses objetos e conseguiu perceber que ainda tinha muitas histórias para viver, muitos mares a navegar!
ResponderEliminarabraços, chica
Me gustó mucho tu texto, ese cuaderno que se llenó de historias de ese marinero, el ron que contribuyó a los recuerdos, sin dudas fue la manera de que esas historias no se perdieran en el olvido.
ResponderEliminarMuchas gracias por participar de nuestra convocatoria, un abrazo.
PATRICIA F.
Me gustó lo de escribir mares embravecidos.
ResponderEliminarEs que lo vivido se puede convertir en palabras.
Un abrazo.
Muy bueno tu relato. Gracias por participar!
ResponderEliminarBoa noite de paz!
ResponderEliminarMuito bonito o agasalhar o coração do protagonista.
Tenha dias abençoados!
Abraços fraternos
Guau, que personaje te has mandado. No sé, pero viste el Faro?.. película extraordinaria,
ResponderEliminarese marinero sabía lo que hacía.
Oye, te diré un secreto: con este tipo navegue yo, en mis tiempos de grumete. Vamos, cuando de jovencito, soñaba en las noches con recorrer los siete mares. Era él, sin duda.
ResponderEliminarUn abrazo, amiga
Ese cuaderno de navegación y ese faro , sin elementos muy bien aportados, hacen que la historia coja contundencia y elevé ese místerio.
ResponderEliminarMuy guapo, me gustó.
Un besote grande 😘
Bueno... Soñar no cuesta nada, ¡Dicen!!!
ResponderEliminarMe gustó.
ResponderEliminarEl Trabajo.... creo es lo que hace la diferencia, o mejor dicho tomar accion para usar y crear algo nuevo. Por eso las transformaciones, alguien tomo iniciativa
ResponderEliminarTenía los elementos para crear, porque sus memorias ahí estaban.
ResponderEliminarAbrazo.
Una historia muy buena y bien contada, Me gustó mucho. Un abrazo.
ResponderEliminarUn relato muy bonito y evocador. Un marino que escribe sus memorias como en un intento de volver a vivirlas y un sentimiento de que si vida, como la bufanda, está bien tejida y le arropa.
ResponderEliminarUn saludo
Escribir con sentimientos es eso, tejer una historia a partir de un hilo inspiracional que se va entrelazando hasta transformarse en una trama con identidad. Me gustó ese paralelismo. Un abrazo, Vero
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