No es un relato, es un recuerdo...
Para mí era un juego de verano ir sentada en el asiento de atrás del Seat junto al televisor Anglo. El 24 de junio de ida a la casita de verano y el primero de septiembre de vuelta a casa. El caso es que como solamente teníamos un televisor, allá donde íbamos nosotros venía él detrás. Era un trasto enorme y pesaba una tonelada, pero reunía a medio vecindario de veraneantes a la hora de los toros. Cada uno traía de su casa para la merienda cena, el porrón de vino con gaseosa iba de mano en mano y los niños no parábamos quietos o nos dejábamos caer en cualquier parte porque no había nunca bastantes sillas y, de tanto en tanto si la cosa se alargaba, éramos media docena de niños durmiendo al través en una cama. Era un gran juego... El mejor...
Me has hecho recordar cuando tenía pocos años y nos reuníamos todos los vecinos o parte de ellos a ver Historias para no dormir; eso sí que era terror, ajjaj. Muchas gracias, qué recuerdos más bonitos. Besotes, y ese café, por Dios y la vida, se necesita ya mismo, ajja.
ResponderEliminarMuito boa e linda lembrança e carregando o "trambolho" sempre junto, tantas amizades feitas e recordações pra sempre daqueles bons tempos! Adorei! abraços, chica
ResponderEliminarNão são árvores, são lembranças...Esse corretor anda dando trabalho,rs....
ResponderEliminarHermoso recuerdo sin dudas, ese televisor me recuerda al que teníamos en mi casa cuando era niña, enorme, cuadrado y muy pesado, en blanco y negro, era lo que había y éramos felices.
ResponderEliminarUn abrazo grande.
PATRICIA F.
Eran tiempos extraños, pero se recuerdan con mucho agrado.
ResponderEliminarSalud.