martes, 7 de julio de 2026

ESTE JUEVES UN RELATO: JUEGOS DE VERANO...

 

No es un relato, es un recuerdo...

Para mí era un juego de verano ir sentada en el asiento de atrás del Seat junto al televisor Anglo. El 24 de junio de ida a la casita de verano y el primero de septiembre de vuelta a casa. El caso es que como solamente teníamos un televisor, allá donde íbamos nosotros venía él detrás. Era un trasto enorme y pesaba una tonelada, pero reunía a medio vecindario de veraneantes a la hora de los toros. Cada uno traía de su casa para la merienda cena, el porrón de vino con gaseosa iba de mano en mano y los niños no parábamos quietos o nos dejábamos caer en cualquier parte porque no había nunca bastantes sillas y, de tanto en tanto si la cosa se alargaba, éramos media docena de niños durmiendo al través en una cama. Era un gran juego... El mejor... 




Cafelito con hielo...

Más calor y verano en CAMPI


17 comentarios:

  1. Me has hecho recordar cuando tenía pocos años y nos reuníamos todos los vecinos o parte de ellos a ver Historias para no dormir; eso sí que era terror, ajjaj. Muchas gracias, qué recuerdos más bonitos. Besotes, y ese café, por Dios y la vida, se necesita ya mismo, ajja.

    ResponderEliminar
  2. Muito boa e linda lembrança e carregando o "trambolho" sempre junto, tantas amizades feitas e recordações pra sempre daqueles bons tempos! Adorei! abraços, chica

    ResponderEliminar
  3. Não são árvores, são lembranças...Esse corretor anda dando trabalho,rs....

    ResponderEliminar
  4. Hermoso recuerdo sin dudas, ese televisor me recuerda al que teníamos en mi casa cuando era niña, enorme, cuadrado y muy pesado, en blanco y negro, era lo que había y éramos felices.
    Un abrazo grande.
    PATRICIA F.

    ResponderEliminar
  5. Eran tiempos extraños, pero se recuerdan con mucho agrado.

    Salud.

    ResponderEliminar
  6. Nosotros tomábamos los los retos de los vasos y nos volvíamos locos repartiendo besos a las muchachas y ellas gritaban acusándonos a sus madres, cuanto chancletazo nos levábamos los caballeritos del salón.... llorábamos sin lágrimas para que ellas no lo notarán y luego reíamos a espaldas de nuestros padres, y le contábamos a los otros, de quien había recibido el chancletazo hoy

    ResponderEliminar
  7. Que gran memoria, ver corridas de Toros en la TV..... ya eso no ocurre!, cuan importante era la tv que tambien tenia su paseo veraniego y eran delicados dichos aparatos que podian descuadrarse en la horizontal o en la vertical o comenzar a parpadear.... los aquejaban mil cosas que se solucionaban girando botones, perillas y moviendo la antena.

    ResponderEliminar
  8. Nadie se quejaba. Todos aceptaban. Nadie imponía sus prioridades. No había "yo quiero".
    Todo el mundo, todos, aceptaban el estar con todos.
    La habitación reunía a todos. El teléfono era comunitario. La televisión era compartida. La misma comida era repartida. No habían platos a "la carta" y donde cabián dos, cabían seís.
    Lo mismo que hoy en día.
    Igualico¡
    Un saludo

    ResponderEliminar
  9. Censura, este recuerdo que compartes bajo el título Juegos de verano tiene la fuerza de lo vivido sin prisa. No es un relato, dices, sino una memoria que vuelve con nitidez: el Seat, el televisor Anglo viajando como un miembro más de la familia, el vecindario reunido para ver los toros, el porrón pasando de mano en mano, los niños cayendo rendidos en cualquier rincón porque nunca había suficientes sillas. Lo cuentas con esa mezcla tuya de humor, cariño y verdad que convierte lo cotidiano en un pequeño tesoro. Era un trasto enorme, sí, pero también era el centro de un verano compartido, el punto donde todos coincidían sin que nadie impusiera nada. Un gran juego, como dices, quizá el mejor.
    Un fuerte abrazo, Censura.

    ResponderEliminar
  10. En mi casa no teníamos televisor, solo una radio que mi madre escuchaba series. Así que íbamos mis hermanos y yo a donde mis abuelos a ver las películas en verano. Y sí recuerdo que cuando había toros se reunía toda la familia, y nosotros jugábamos mientras en el corral. Qué tiempos aquellos. Como me has hecho retroceder a mi infancia. Muy bonitos recuerdos.

    Que estés pasando un feliz día.

    Un beso enorme.

    ResponderEliminar
  11. Hola Verónica,
    Para darte un poco de envidia te diré que de pequeño yo llegué a disfrutar los tres meses completos de vacaciones (julio, agosto y septiembre), entonces la palabra conciliación no se conocía. La tele en el Seat era el pasajero VIP. Recuerdo que había una televisión portátil y a todos los adultos viendo los toros en una pantalla menor que la de una tablet y una conversación con la pregunta "¿qué ha dicho?" constante.
    Bonito recuerdo el que has traído y gracias por soportar el mío.
    Un saludo .

    ResponderEliminar
  12. Vaya! Eso de llevar y traer el televisor en vacaciones es la primera vez que lo escucho. Vero, pero imagino la fiesta! Jeje. Lindo recuerdo. Gracias por compartir

    ResponderEliminar
  13. Um relato que nos leva ao passado. Lembro que no inicio dos anos 60, poucas pessoas tinham televisão na minha rua. Então nós, as crianças da rua, reuníamos na casa de um amigo que tinha e lá era nosso qiartel general. Havia uma regra, ficar em silencio. Mas quem disse que criança é disciplinada? E assim a gente assistia aos filmes numa grande euforia.
    Gostei das lembranças.
    Meu abraço e feliz fim de semana.

    ResponderEliminar
  14. Me has recordado a mis tiempos de recién casada, donde además de enseres infantiles, había que cargar con la tele, porque en la casa de la playa no había.
    Tiempos que para nada me gustaría que volvieran.

    ResponderEliminar
  15. Yo, en mi mente, no olvido un día de fábula en que fui al bar El Portillano, donde mi padre jugaba a las cartas con unos vecinos" con la idea de que me comprara algun caramelo. Para mi sorpresa (tendria unos siete años), encima de la puerta habian puesto un arfecto extraño en el que el cabo Rusty y el perro Rintintin hacían prodigios... Debí de quedarme casi en coma. Es algo que nunca olvido.
    En mi casa, el televisor vendria varios años después.
    Toda la chiquilleria de Las Delicias ibamos una y otra vez al bar, atascandolo, a ver lo que fuera, todos sentados en el suelo.
    Un abrazo, amiga

    ResponderEliminar
  16. Qué envidia esos veranos acompañada/o, los míos siempre eran más o menos solitarios en la casa casi vacía, en el barrio donde todos se habían ido, en una ciudad en la que no quería estar.

    Saludos,
    J.

    ResponderEliminar
  17. De aquella época, todos los sábados veíamos a los payasos de la tele y después "Torneo" un programa de deportes para niños. El encabezamiento del programa recuerdo perfectamente que era el Tubular Bells de Mike Oldfield...Me lo pasaba en grande. Creo que tu eres mayor que yo.

    Un saludo

    ResponderEliminar