PASADO
En la corte de Luis XIV, los croatas y los mercenarios que servían en sus ejércitos tenían un gran problema para reconocerse entre sí.
Una mañana, el capitán Dubois recibió una orden urgente:
- Por orden del rey, cada regimiento llevará un pañuelo atado al cuello de color diferente! El rey quiere orden y disciplina!
El capitán, deseoso de complacer a Su Majestad, encargó al sastre de la corte, pañuelos rojos para los croatas, azules para los mercenarios alemanes y verdes para los suizos.
El sastre trabajó presuroso por agradar pero, a la hora de empaquetar y más cargado de vino que de costumbre, mezcló todos los colores.
A la mañana siguiente, cuando Luis XIV entró en el gran dormitorio de campaña, se quedó mirando a la tropa y preguntó:
- Capitán, por qué sus soldados parecen invitados a un baile de máscaras?
Dubois palideció. En ese preciso instante, un mercenario alemán se acercó a un croata y le propinó un abrazo entusiasta.
- Camarada! Cuánto tiempo sin verte!
. Pero si usted es alemán y yo croata!
- Ah! Entonces por qué llevamos la misma corbata?
El rey soltó una carcajada.
- Magnífico! Acabamos de inventar la fraternidad universal! Mejor que todos los soldados lleven el mismo pañuelo y que a partir de hoy se llame cravate. Quiero que toda Europa sepa que hasta los cuellos de mis soldados obedecen mis órdenes.
Al día siguiente, el sastre presentó su factura.
El rey la examinó y preguntó:
- Por qué cobra usted el doble?
- Por el trabajo adicional, Majestad.
Luis XIV sonrió ante su desfachatez y le dijo:
- Teniendo en cuenta, querido amigo, que el vino provocó este asunto, no recibirá dinero extra, pero le nombraré Ministro.
El sastre aceptó encantado, aunque pidió una condición:
- Majestad, podría llevar el cargo sin corbata?
PRESENTE
La corbata voló por la ventana y acabó en la calle después del estrangulamiento.
- Me vas a matar! —gritó Manolo.
- Pues aprende a hacerte el nudo tú solo! -respondió su mujer.
El vecino que pasaba por debajo del balcón, recogió la corbata y gritó:
- Ha caído una corbata!!!!
Mercedes se asomó acalorada:
- Es de mi marido!!!
El vecino soltó una carcajada:
- Señora, si quiere ahogar sus penas, no estrangule a su marido!


jajajajaja...muy bueno ¡
ResponderEliminarOtro café para ti..¡¡¡¡
Un relato con un transfondo historico, supongo un vinillo frances es fuerte, el pobre sastre no tuvo la culpa, pero..... me hizo portar el dichoso artilugio por decadas de incomodidad
ResponderEliminarHas conseguido algo muy difícil: convertir la historia de una simple corbata en un relato lleno de humor tanto en el pasado como en el presente. Me he divertido especialmente con ese sastre que terminó ascendiendo por culpa del vino y con el desenlace doméstico de Manolo y Mercedes.
ResponderEliminarUn relato ingenioso y muy bien hilvanado que arranca más de una sonrisa.
Un fuerte abrazo.
Le pusiste humor a las dos historias.
ResponderEliminarLa primera podría llamarse Ministro por accidente.
La segunda previene sobre los riesgos de la formalidad.
Y tiene un magistral remate.
Un abrazo.
Passado e presente me fizeram darboas risadas aqui!
ResponderEliminarInspiração nunca te falta! Muito bom te ler e sair daqui com sorriso😃.
Abraços praianos, chica
Amiga Verônica, noa tarde de paz!
ResponderEliminarAdoro seus cafés servido a nós de variadas maneiras. Obrigada e está saboroso.
Um texto bem humorado que encanta ler.
Ainda bem que caiu e não foi porque queria estrangular o marido, kkk...
Tenha dias novos abençoados!
Beijinhos fraternos
Muy buenos esos dos micros el primero une soldados y el segundo nos hizo reír.
ResponderEliminarBravo, Verónica.
Te acepto ese cafetito.
🙋😘😘
¿Qué sería de un soldado sin su pañuelo?
ResponderEliminar¿O de Mercedes estranguladando a Manolo con la corbata de cada día?
Muy entretenidos ambos cortos.
Me gustaron mucho.
Saludos.
Hola Verónica, felicitaciones por tu relato, acepto el café mientras vuelvo a leerla, pues me encantó, divertida, muy inspirada y ese final actual con Manolo y Mercedes es la frutilla de la torta, disfruté mucho de tu historia.
ResponderEliminarUn abrazo y buena semana.
PATRICIA F.